Uno de las cosas que más he disfrutado, y que luce en mi salón maravillosamente, es esta vitrina.
Son dos piezas muy distintas: la parte de abajo, una cajonera
estropeadísima, con muchos, muchísimos años, y herencia de una tía
abuela de mi marido. Ella decía que la había hecho su padrino (el tío
que la crió).
Y una parte de arriba, comprada en un rastro, preciosa, y con una parte inferior irrecuperable.
Juntas hacen una pareja maravillosa, y tuneadas en blanco viejo y gris, parecen un mismo mueble.
El proceso fue largo y pesado, tuve que rascar y lijar ambas partes. Desinfectar, (vivo en una zona donde la polilla es feliz.....) y después DECAPAR en dos colores. Repito, largo y pesado... pero muy divertido.



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